Crónica de la salida en honor a San Simpliciano

Una hora antes del mediodía en el Real Sitio y Villa de Aranjuez. Los fieles devotos de San Simpliciano, patrón a la par que socio destacado del Vespeandum Scooterin Clubetio, nos hemos dado cita en este Conclave para proclamar su nombre y, si es menester, luchar contra todo aquél impío que no le venere o falte al mantenimiento de su Vespa. Poco a poco, a lomos de briosos corceles, caballeros fervorosos de almas nobles, se congregan frente al Ayuntamiento. La quietud y el silencio –propio de nuestra orden– hacen de esta reunión un acto tan estremecedor como inolvidable.

Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San Simpliciano Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San Simpliciano

Sin olvidar la verdadera motivación de esta reunión, se procede a la entrega de las estampitas como expresión iconográfica de nuestra devoción. Este gesto constituye un mecanismo más de vinculación entre estos humildes hermanos y el Santo.

Salida en honor a San Simpliciano Salida en honor a San Simpliciano

La cartelería y recordatorios del evento tampoco se han quedado atrás:

San Simpliciano San Simpliciano
San Simpliciano

No han sido pocos los preparativos para esta reunión pero, aun así, echamos en falta a algunos hermanos que, la mayoría en peregrinación por otras tierra y con el objetivo de difundir la palabra de San Simpliciano, no pueden estar con nosotros. Tal es el caso del hermano Piri Tesoreratu, evangelizador en tierras incas, fray Pacorum, retirado en la Abadía de Westminster, Frank(torius), Miguelatum y tantos otros… Inexplicablemente, el pequeño Nicolás no ha venido. Aún así, fuimos un ejército de veinte presonas. El peregrinaje previsto de 90 kilómetros fue el siguiente:

Es de obligada mención porque ha sí ha de ser en honor a la verdad, que el hermano Cardi, quizás por humildad, quizás intimidado, accedió a aparcar la triste motocicleta (pobrecilla, ella no tiene la culpa) de el Imperator Garceatum ¡Ójala haya librado a su alma de sombras (de las de Gray también)! Pero ya habrá tiempo de hablar de él, ya... En cualquier caso, no hay que olvidar que el sumiso hermano Cardiel ya estuvo acusado de herejía y eso es algo que desde la Orden tenemos presente siempre.

Salida en honor a San Simpliciano

Alcanzado el número de almas esperado, la comitiva, cual procesión de la Santa Compaña, inicia solemne su marcha. El Páter Rogelium de Cuenca debería haber dirigido con su tonsurada cabeza este peregrinaje pero no ha venido. No obstante y a tenor de lo que se puede apreciar, tonsuras no faltan, no...

Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San Simpliciano

Dieciséis  kilómetros nos separan de nuestro destino: tiempo y espacio para reflexionar y orar sobre las historias del Santo ¡en marcha!

Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San Simpliciano

A medida que los kilómetros pasan por debajo de mis ruedas, a mi memoria viene una vieja leyenda sobre el Santo…

Cuentan los escritos que era domingo, cerca de la hora nona, cuando yendo un humilde devoto de San Simpliciano a la adoración, como era habitual, sobre su fiel Vespa, notóle que en sus entrañas agarróse su pistón como si el oléico lubricante hubiera desaparecido. Dejola aparcada a su montura, debidamente en el arcén del camino, pues no quería faltar a su cita y dirijíose al trote a su destino.

Al instante se abrieron los cielo y de su luz descendieron -como si de santos ángeles reparadores se tratase- Enrique y Cardiel, los cuales obraron lo que no podría ser sino un milagro más en el cilindro del vehiculo.

Se dice que al salir el fiel, tras recibir el beneplácito del Santo se reencontró con su Vespa a las puertas, en marcha y con el depósito lleno con su mezcla al 4%.

Y desde entonces, se venera a San Simpliciano como patrón capaz de hacer andar milagrosamente estos cacharros.

Absorto en mis pensamientos sobre las grandezas del Santo, casi no me doy cuenta de la llegada a la muy leal Villa de Yepes. Allí, en la Plaza Mayor y bajo el cobijo del  Palacio Arzobispal  y la Colegiata de San Benito Abad, nos espera en su recogimiento el presbítero Ronky del "El Bar de Moe", afamado tabernero de la villa hipponense.

Salida en honor a San Simpliciano

Procedemos a aparcar nuestros vehículos, cansados por este primer trecho de viaje. Si no fuera por la protección de San Simpliciano, sería sorprendente que no se hubiera producido ninguna avería aún, algo que, para qué negarlo, no acaba de gustar del todo al hermano Cardi.

Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San Simpliciano

Ronky, avisado de nuestra visita, corre raudo a presentarnos sus viandas. Bien es sabido que no sólo de pan vive el hombre pero no lo es menos que es necesario llenar la andorga para poder continuar el camino. Sin dejar caer nuestros cuerpos en el pecado capital de la gula, procedemos a degustar la comida ofrecida. Por cierto, es de destacar que allí nos encontramos con dos hermanos de una Orden menor que, ataviados conforme a sus amarillos votos, comparten mesa con nosotros.

Salida en honor a San Simpliciano Salida en honor a San Simpliciano

Pero el camino es largo para el ejército de San Simpliciano y, sin más, procedemos a continuar con nuestra andadura. Casi cuarenta kilómetros nos separan de nuestra próxima parada y debemos partir, no sin antes haber agradecido al mesonero Ronky, hosco pero hombre de bien, su acogida a éstos que no somos más que pobres feligreses buscando hospitalidad de posada en posada.

De nuevo en ruta, mi mente vuelve a henchirse de pensamientos y todas las vivencias de mi vida dedicada a San Simpliciano vuelven a aflorar como si las viviera en este íntimo momento de recogimiento. Así, recuerdo otra de las historias del Santo, quizás la más lúgubre, que cuenta cómo uno de sus devotos, conocido como Imperator Garceatum (ya citado al inicio de esta crónica), optó por el camino oscuro. Ese camino del mal, sólo recorrido por otros de triste recuerdo como Darth Vader  o Lord Voldemort, conduce al lado oscuro de la fuerza, como diría Obi-Wan Kenobi. El caso es que el ínclito en cuestión quiso separarse de la orden, creando una institución de carácter iniciático, no religiosa y filantrópica a la que denominó MAVO ("Movimiento Antiglobalización Vespero de Ocaña"). Los mavistas (término aplicado a los seguidores de este abyecto) se organizaron en estructuras de base denominadas logias, que a su vez estaban agrupadas en entidades de ámbito superior denominadas Grandes Garceatums, en honor a su maléfico líder.

Imperator Garceatum

La historia tenebrosa y negra de los mavistas presenta numerosas disidencias con la noble  corriente oficial de Vespeandum Scooterin Clubetio, especialmente en conceptos abstractos superiores como el porcentaje de aceite a usar en la alquimia de las cabalgaduras metálicas (en esta corriente doctrinal, cabe destacar la obra de BoloAlvareztium El apostata, donde en su manuscrito "Quaestiones diversae sobre el aceitum para la Valetina no griparum" establece una serie de dogmas de fe). Cuenta la leyenda que el Imperator Garceatum dirimió su falta penando en las mazmorras de la Abadía de Fontevrault (o Abadía de Fontevraud, en Fontevraud-l'Abbaye, cerca de Chinon, en Anjou), junto a Pantoja Isabelium que, cantando "Marinero de luces", ayudó a purgar los pecados del afligido díscolo. Actualmente, ya rehabilitado, continúa con una vida normal, aunque obligado a presentarse el primer día de cada mes ante las autoridades citada Abadía. Hermano ¡te queremos!

Pero nada pasa desapercidbido para el Santo... Viendo como el hermano Cardi rodaba triste, sin manchas en sus manos ni una triste avería que llevarse a su caja de herramientas ¡se hizo el milagro!: a mitad de camino, la Vespa de Agustín partió el amortiguador delantero. Es probable que, con este incidente, se obrase una doble justicia: por un lado, contentar al hermano Cardi y, por otro, dar un canónico tirón de orejas a Fray Agustín que, en su momento, se dejó seducir por el aura maligno de Garceatum (aunque ya parece curada su alma). Sor Merce, de las Escuelas Pías, colaboró febrilmente en la reparación (ha de apostillarse que, equivocadamente y de forma malintencionada, hay quien ha asociado a esta hermana con el MAVO, algo nada más lejos de la realidad).

Salida en honor a San Simpliciano Salida en honor a San Simpliciano

Por fin, la llegada a nuestro destino. La hospitalaria ciudad de Ciempozuelos, majestuosa, se presenta ante nosotros. Aquí, Vicente (nombre puesto por sus padres, sin duda, en honor a San Vicente de la Barquera), nos espera regentando su posada “El Bodegon”, nombre preclaro de lo que allí habría de suceder. Volvemos a desmontar de nuestras cabalgaduras.

Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San Simpliciano Salida en honor a San Simpliciano

Procedemos a entrar en el local que bien podría haber sido una Abadía como a la que los de nuestra devoción estamos acosturmbrados. Es el momento de departir, comentando los logros de la jornada. Sin bajas inesperadas en el camimo (los hermanos Rafa y Javier optaron por quedarse en Aranjuez para, desde allí, orar por nosotros), llega el momento de la relajación... ¡hasta que el hermano Cardi ve un micrófono! Dejarle tal artilugio es como dar un par de pistolas a un mono.

Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San Simpliciano Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San Simpliciano

Vicente, en honor a la verdad, no ha dejado nada a la improvisación: el local está perfecto, amplio y agradable. Por si fuera poco, ha contratado a un pinchadiscos (que no diyei) que nos deleita con música ochentera (no faltará quien critique los inolvidables temas de ABBA, que tuvieron a bien acompañarnos).

Salida en honor a San Simpliciano

Y, cómo no, la comida: un espectacular guiso de patatas conejo, paella, ensaladas, aperitivos... nos esperan.

Salida en honor a San Simpliciano Salida en honor a San Simpliciano

¡A comer (qué alegría le dio a Ángel)!

Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San Simpliciano Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San Simpliciano
Salida en honor a San SimplicianoSalida en honor a San Simpliciano

Hubo, qué duda cabe, amor para dar de comer al hambriento y beber al sediento ("El juicio de las naciones", Mateo 25). Sí, hablamos de SanToño (una de las tres figuras del clero afrancesado, ya conocido como el Santo de las Anchoas). Angelito...

Salida en honor a San Simpliciano

¡¡¡Miradle cómo le cambio la cámara cuando se dio cuenta que nadie le fotografiaba!!!

Salida en honor a San Simpliciano

Y así teminó otra jornada más de amistad y camaradería que es, a la postre, de lo que se trata. Vaya por delante que esta crónica se ha realizado, como siempre, en clave de humor pero, en esta ocasión, con un especial respeto: es deseo de este club hacer patrón a San Simpliciano y en ningún momento se ha pretendido ofender a nadie. Se han tratado temas religiosos con simpatía (esa era la idea) pero nunca con mofa. Si algún párrafo no es afortunado, por favor, indicadlo para corregirlo pero, ante todo, quede clara la postura de respeto de VSC.

También queremos agradecer a Campeones de Aranjuez que nos haya publicitado antes y después. Todo hay que decirlo: en esta ocasión, parece que poco interés hemos suscitado. En fin: siempre así y mejor cuando Dios quiera. Ya sólo os queda leer la insólita y gloriosa crónica del MAVO (parafraseando a C. J. Cela) ¡Hasta la próxima!

Salida en honor a San Simpliciano