San Simpliciano 2016
Inicióse la convocatoria de aquesta manera:

“Otro 15 de agosto y, con él, la festividad de nuestro siempre admirado aunque nunca suficientemente venerado San Simpliciano, patrón de facto de Vespeando Scooter Club.
La erudición, prudencia y gran fe de San Simpliciano (virtudes estas ya alabadas por San Ambrosio en su momento) son un referente para nosotros y, con fervor, queremos celebrar esta fecha con una salida en honor al Santo.

Cartel San Simpliciano

Así, el próximo sábado 13 de agosto, a las 11:00 de la mañana, nos daremos cita en la Plaza del Ayuntamiento de Aranjuez. La previsión es partir a las 11:30 entre cánticos y maitines en dirección a Añover de Tajo, Villasequilla de Yepes, Huerta de Valdecarábanos y Yepes. Al cobijo de la Catedral de La Mancha, visitaremos al hermano Ronky quien nos instruirá con su obra «Quaestiones diversae ad Simplicianum».

Esperamos contar con el mayor número de devotos.”




Éranse cinco horas pasadas de las seis de la madrugada en el día acordado cuando, un grupo de fíeles, diéremonos cita a fin de honrar a San Simpliciano (que no a San Simplicio, por mucho que se empeñe Word con el autocorrector), nuestro patrón, mentor y protector, en Aranjuez.

No había, pues, otro motivo para esta cita que alabar sus gestas y agradecer su sempiterno cobijo.

De aqueste modo acudimos no menos de 15 motos y algunos más fieles (de haber sido al contrario, nos hubiera costado conducir nuestras Vespas), con ánimo de cumplir con esta festividad del mismo modo en el que desde hace décadas, quizás siglos e, incluso, cabe que algún que otro milenio, Vespeando Scooter Club celebra en el primer meridiano del mes de agosto.

Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano

Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano
Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano

No sería veraz el presente relato sin indicar que, incluso antes del inicio de la salida, sucedióse la primera avería: el hermano Manolo (debe su nombre a su mentor Manuel), encontrábase abasteciendo de carburante a su montura cuando ésta decidió no arrancar ¡cómo no entender de otro modo la intervención del santo enviando a Fray Cardiel en su ayuda! Dicen los escritos (y los hermanos Manolo y Cardi también) que, solventando el problema, dirigieronse camino a Aranjuez a fin de honrar al Santo.

Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano

Mientras tanto, el hermano Kike, compungido, comprobaba como la recién adquirida herradura ¡digo rueda! para su moto provocaba un problema (rozaba con el escape) y tenía que cambiarla en un alarde de simpleza a la par que de habilidad, humildad y devoción ¡Viva San Simpliciano!

Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano

Poco a poco, los devotos acudimos al punto de reunión. Nada importaba el origen de los Vespistas y Lambretistas (que en esta opcasión hubo dos) o la lejanía. Representantes de urbes allende los mares (de secano) remotas como Borox, Esquivias, Colmenar de Oreja, Yepes, Ontígola o Aranjuez (y Dios sabe cuántas más, desconocidas para este humilde narrador), alineaban sus cabalgaduras, ordenadas cromáticamente (eso es un farol, vale…), dispuestos a encumbrar al Santo (San Simpliciano, vive Dios) donde se merece. No ha lugar a la duda, y menos aún, cabida a la posibilidad del cisma que habría de acontecer... (léase imaginando música de suspense de fondo).

Salida en honor a  San Simpliciano

Con sumisa diligencia, nos dirigimos hacia nuestro primer destino: Yepes. Esta ciudad, si bien ensalzada por la nobleza de sus habitantes y por tener a buen recaudo la Catedral de La Mancha, también es conocida por el influjo malévolo que para aquellos, faltos de fe, pasan cerca de sus términos (y es que Ocaña, sede del MAVO, no dista tanto y ya tenenos experiencia de sus maquiavélicos ardides). Hay incluso quien asegura que un par de hermanos se encargan de atraer a cuantos aquellos de aquesta noble orden (léase Vespeando Scooter Club), se atreven a aproximarse.

Salida en honor a  San SimplicianoSalida en honor a  San Simpliciano
Salida en honor a  San SimplicianoSalida en honor a  San Simpliciano
Salida en honor a  San SimplicianoSalida en honor a  San Simpliciano
Salida en honor a  San SimplicianoSalida en honor a  San Simpliciano
Salida en honor a  San SimplicianoSalida en honor a  San Simpliciano

En cualquier caso, querido lector, no se aflija: este grupo, a lomos de sus férreas monturas, pasó por delante (por el momento) de este término firme, con destino a lo que era su primer objetivo: la noble villa de Añover de Tajo.

Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano
Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano

Sitos en la ribereña villa, hubimos de abastecernos de condumio y, cómo no, hidratarnos en previsión a las inclemencias y dureza del camino. Volviendo, en obligada fidelidad, a la realidad (como no habría de ser de otra manera y por mucho que nos duela), no sería de justicia omitir el pequeño percance que motivó un retraso en parte del grupo de esta peregrinación: Fray Cardi perdía (literalmente) un tornillo en la rueda trasera de su… ¿pony? (nota del autor: las metáforas dan de sí lo que dan… no pidamos peras al olmo). La Ley del Talión (eso de “ojo por ojo…”) llevóse a efecto cuando el hermano Manolo (sí, ése de Manuel) ayudóle a poner en marcha su vehículo y continuar la marcha tal y como Cardi había obrado con él en Ontígola ¡loado sea el Patrón!

A lo que íbamos… primer refrigerio en Añover y, sin previsión alguna, se inició a lo que habrá de denominarse por generaciones venideras, el Primer Cisma Vespil (PCV): el hermano Ángel aboga por la posibilidad de que no ha de ser San Simpliciano nuestro mentor sino San Bartolomé, Santo bien venerado (especialmente por el Vespa Club de Vitoria).

Las rasgaduras de vestiduras y la flagelación fueron, además de la tónica dominante, el preámbulo del fragor de la batalla dialéctica: ¿quién osa dudar de San Simpliciano en… sea lo que sea? Han de omitirse los detalles (por sangrientos y escabrosos) pero, en cualquier caso, cabe destacar dos matices: la reconversión del hermano Ángel hacía la paz del remanso del redil vespil (ha vuelto a apuntarse al club ¡¡bienvenido!!) y el aproximamiento de Fray Rallo al lado oscuro de la Fuerza (el jodío comienza a hablar de San Bartolomé como una salida más ¡¡más celebraciones no, por Dios!!). En fin, c'est la vie… Los hermanos Ángel Luis y Pepe, afligidos, volvieron a Esquivias, a su lugar de reposo y tierra natal donde casóse Don Miguel de Cervantes Saavedra, seguramente a encontrar sosiego tras lo vivido.

(Nota del autor: no existe referencia alguna de que San Bartolomé sea patrono de las Vespas más allá de lo que en uno de los boletines del Vespa Club Vitoria del año 1960, su entonces presidente, Tomas Colon, escribió en un artículo sobre una historia muy bonita ocurrida en la ermita de San Bartomeu de Mont-Ras o "de les vespes" en la provincia de Barcelona. (vaya por delante nuestra amistad con el Vespa Club Vitoria). De forma paralela, la figura de San Simpliciano, para Vespeando Scooter Club, surgió el 15 de agosto de 2015 (nuestros corazones lo albergaban años antes) por su coincidencia santoral con al Virgen de agosto ¡¡Viva San Simpliciano, cachislamarsalá!!)

Salida en honor a  San Simpliciano

Volvamos, en cualquier caso, al punto de partida: tras ese refrigerio del Añover (interesante sitio, vive Dios), partimos hacia Villasequilla de Yepes, urbe conocida, entre otras virtudes y gestas, por ser la tierra que acogió en su seno el alumbramiento de nuestro socio Miguel (todo hay que decirlo, no asistente a esta salida porque hallábase peregrino en la costa española, evangelizando a diestro y siniestro, sin duda).

Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano
Salida en honor a  San Simpliciano

De nuevo, encontramos una posada animosa a dar de comer al hambriento (a modo de aperitivo) y de beber al sediento (y de esos, habían unos cuantos). Es de destacar que tanto en Añover de Tajo como en Villasequilla, hacían gala en sus ofrecimientos de una sepia de calidad excepcional (rebozada, eso sí), seguramente autóctona de la tierra dada su abundancia.

Salida en honor a  San Simpliciano

Nuevamente iniciose la peregrinación, en este caso, rumbo a la ya conocida villa de Yepes. Allí, Maese Ronky (ataviado con un curioso sombrero y unos pantalones que…. dejemos esto para otro relato) nos esperaba a fin de darnos hospicio. Esta crónica, siempre fiel a la verdad, no estaría completa sin mencionar que este humilde servidor también sufrió una avería ¿fruto del maligno? Lo llamativo no fue la gravedad de la misma sino lo repetitiva: la bobina de alta se fue (literalmente) al suelo, Sirva este texto (manuscrito, obviamente) como promesa de aquello que no ha de volver a suceder: desde que existen las tuercas blocantes, esta avería carece de sentido. Por cierto, nótese tanto los febriles aspavientos del hermano Cardi así como la cantidad de canas que ostento…

Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano

Ya bajo el paternal manto protector de Maese Ronky (que a veces nos ha “auspiciado” con sus viandas más que en esta ocasión, todo hay que decirlo), tuvimos, un momento de asueto, parranda, regodeo y jolgorio.

Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano

Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano

Salida en honor a  San Simpliciano

En cualquier caso, el maligno no pierde baza y el recién convertido hermano Ángel lo sintió en sus propias carnes: la “pipa” de su cabalgadura se rompió pero ¡viva el ingenio! Un trozo de papel “albal” (si, de ese, del de los bocadillos) consiguió que todo quedase en un incidente nimio, en una anécdota a recordar.

Salida en honor a  San Simpliciano Salida en honor a  San Simpliciano

A partir de aquí, poco que decir (que no pocas ganas de contar): el hermano Carlos (San Simpliciano le bendiga siempre) nos condujo a lo más parecido de un afterhours que teníamos en decenas de kilómetros a la redonda. Allí conocimos a sus amigos. Todos encantadores y los comboandos ¡¡explosivos!!

Salida en honor a  San Simpliciano

Nuevamente Vespa en ristre, nos dirigimos a Aranjuez haciendo parada en la famosa, a la par que devota, morada de “La Ruta del Sol”. Fastidiamos a Monseñor Antonio (que el pobre se iba a descansar a casa) que, amablemente, accedió a atendernos. Con eso (y un bizcocho), dimos por concluida la salida.

Salida en honor a  San Simpliciano

Poco más que añadir excepto agradecer a todos la excepcional participación y desear que en breve volvamos a vernos ¡¡gracias por estos momentos y viva San Simpliciano!!

Nota: Ya en un tono más serio, sólo indicar que en ningún momento se ha pretendido herir sensibilidades con respecto a la religión: este es un tema muy sensible y, aún en clave de humor, está tratado con el mayor de los respetos: San Simpliciano es nuestro Patrón y entendemos que es un modo de disfrutar un día más. Por otro lado, nos alegramos todos de contar también en esta salida con Rogelio, nuestro socio de honor que, tras su problema de salud, vuelve a acompañarnos ¡¡eres el mejor y todos lo sabemos!!